lunes, 15 de diciembre de 2008

El CANGUIS. (Cándido y Cansino)


- ¡Que gracia me hizo mi nieto anoche! Resulta que me pidió que le alquilase una película en ese sitio que hay en el Matadero, pero que fuera “de canguis”.
- Y ¿Qué pasa? ¿Qué no sabías lo que es “canguis”?
- Hombre… si, pero me hizo gracia oír esa palabra al chiquillo. Ahora los niños hablan de otra forma a como hablábamos nosotros de pequeños ¿no?
- Si y nos asustábamos de cosas distintas.
-¡Anda que no! Los asombros ¿te acuerdas? Esa gallina seguida de sus polluelos que se aparecía en la vereda cuando venias montado en el mulo al caer la noche y que asombraba a la bestia. Decían que era cosa sobrenatural.
- O Martinillo Zancajo que salía del albañal de Santa Clara ¿eh?
- Cándido… me estoy acordando de las carreras que pegaba yo, cuando de noche tenía que pasar por la calle del Agua, ¡Volaba!
- No ibas a volar, entre el albañal de esa calle que estaba casi descubierto del todo, con las ratas que a veces se dejaban ver a su alrededor y las cajas de muertos que se veían por las ventanas de la casa de don Serafín, que en paz descanse, una lucecilla al principio y otra al final de lo más mortecina…
- Efectivamente eso si que era canguis.

- Tendría yo siete añillos o así cuando se murió en la calle Magañas una mujer muy anciana a la que decían “Doña Pelos” y la pusieron en la caja al lado de la ventana de su casa. Allí que íbamos toda la chiquillería a verla y luego por la noche nos teníamos que meter debajo de las mantas del susto que no entraba por el cuerpo.
- ¿Por qué nos asustábamos tanto de los difuntos?
- Pues muy sencillo, porque los mayores nos asustaban con eso, ¿no te acuerdas de “…Hay, Hay maridito mío ¿Quién será?, … Calla torrontontona que ya se irá… ¡Que no me voy que debajo la cama estoy! ”….?

- Vaya que si me acuerdo. Mi abuela me contaba cosas de fantasmas y de difuntos que se aparecían a los pies de la cama y luego para dormirme…
- De esas cosas nos asustábamos aunque eran irreales, … la mente infantil que es sugestionable, pero ¿que me dices del susto que pasábamos cuando llegabas a la cuesta Heredia?, que allí donde está la floristería vivía un chaval que era travieso por demás y que si podía te apedreaba al paso.
- O te pegaba, que era lo corriente y le daba lo mismo niño o niña con todos quería litigio, yo me quedaba en lo de Correo el barbero y no pasaba hasta que lo hacía una persona mayor.
- Si, también me acuerdo al final de la calle Alta que había otro, que también era de armas tomar. - Los nenes, que antes eran más comprometeores que ahora.
- No te creas que en esta época hay alguno que hay que echarle de comer aparte y que son mu trabajosos, ¡Si yo te contara!
-Ya se por donde vas, y tienes razón en todas las épocas se cuecen habas…
-Ahora solo me asusto cuando me mandan el Borrador de la Declaración de Renta, cada vez me quitan más, este año he salido por tres mil euros ¿tú te crees?
- La madre que los parió, eso es como la gasolina que la suben cada poco tiempo, Me acuerdo cuando llenaba el depósito con cuatrocientas pesetas, ¡menos de tres euros!
- Esos tiempos se acabaron, lo que no se ha acabao es la cerveza del Torero, ¡Venga pa dentro! que mi María está haciendo arroz y solo me queda tiempo para invitarte a una caña.
- Hombre, me dejarás que pague yo otra convidá ¿no?

Publicado en Sierra Ahillos nro 20

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